EUSEBIO "EL RECOVERO" UN POETA EN LA PUEBLA DE CAZALLA
Parece que fue entre los años 40 y 50 cuando una serie de familias campesinas oriundas de diversas zonas de la sub bética cordobesa como Priego, Iznájar, Rute, etc., llegan a La Puebla como consecuencia de haber sido objeto de expropiaciones forzosas con motivo de la realización algunas obras públicas por el gobierno de entonces; además de otras, familias como la de los Espinar, los Ropero, y también la de Eusebio, habrían sido protagonistas de este éxodo que finalmente las condujo hasta La Puebla de Cazalla.
Eusebio Jiménez Aguilera, como él mismo aclara, no sería pues morisco de origen aunque sus largos años de convivencia laboriosa y de buen vecino entre nosotros, con toda justicia le otorgan junto a su familia, el mérito para ostentar este título con plena legitimidad.
Hay un antes y un después en la vida de nuestro hombre, un antes de vida anónima, de trabajo, de formar una familia, de criar a sus hijos y de llegar a la edad provecta sin que nada lo pudiera distinguir de cualquier otro morisco. Pero hay también un después, algún acontecimiento que permanece desconocido y le hace cambiar radicalmente e iniciar una vida marcada por la necesidad acuciante de expresarse públicamente ante los demás mediante sus poesías, poesías que escribe sin parar y que lee en el bar a los amigos, en programas de la televisión local a todos los vecinos o en improvisados recitales al aire libre.
Muchos todavía lo recordarán en tales menesteres, con aquella simpatía tan suya que convivía rara, pero armoniosamente, en una cara que se distinguía por la seriedad, haciendo pasar un buen rato a todos los que se acercaban a él para escucharle no importa lo que dijera.
El folleto que hoy presentamos y que él llegó a publicar en 1.985 a petición del respetable, es una recopilación, con su propia ortografía, de algunas de sus poesías; en el mismo también nos cuenta ciertos lances de su vida no pudiendo decir por nuestra parte que esté completamente exento de algún que otro hallazgo aunque no sean de una naturaleza precisamente convencional:
“El peíto que tú te tiras,
que bien perfumado va,
parece que tienes dentro,
un jazmín y un rosal”.
Eusebio falleció hace ya unos años, y aunque se auto titulara recovero de profesión, antes de eso fue también comerciante de tejidos y artículos deportivos en una tienda que tuvo en la calle Sevilla, ojalá que esta reseña sirva para recordarlo y agradecerle en nombre de todos sus paisanos moriscos, en estos tiempos que corren tan necesaria, la sonrisa que sabía poner en la cara de todo aquel que lo escuchaba.

Hubiera quedado mejor si citas la fuente de la entrada que es El Morisco Blog o un enlace
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